LAPSOS



Siento en mi pecho un lamento

que revuelve mis entrañas,

encierra el reproche

de una vida con saña,

sin fe ni esperanza,

aquí, en mi vieja Buenos Aires.

Es el llamado de mi historia

de mi bendita y lacerante historia

que estremece heridas

y las cerca, y las agita

como queriendo hacerlas presente

a cada instante, en todas partes;

sinónimos de la vida,

presagios de indolencia,

rejas de censura,

de penas y amarguras,

de ruegos y entramadas.

Son pesares de mi tierra

de su tradición y de sus fábulas,

rayos furtivos de esperanzas,

de tímidas andanzas,

de sueños y añoranzas.

Mi existencia,

unida a mi soledad,

envuelta y sin falsedad

que rige mi destino

mi vida, mi sino.

Presente, siempre presente

como castigando e irreverente

estoy enlazado a mi ruta,

como queriendo volver

siempre volver,

atado y acosado

por mi eterno pasado,

mi suplicio y mi nostalgia,

lo transitado que me lleva

hacia un tiempo que añoro,

que pienso y que lloro

y que suplico sin pudor,

un tiempo que es hoy

sin nombre, sin pena

sin lapsos, sin gloria,

pero allí presente

siempre presente

impulsando mi vida,

atosigándola, aprisionándola

fastidiándola y sin embargo

enamorándola

CARLOS A. BADARACCO

23/08/09

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3 comentarios:

  1. ni modo, pa'lante!!!
    abrazos.

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  2. Un poema cargado de nostalgia pura. Excelente!!!

    Un placer leerte.
    Saludos.

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  3. Reltih, gracias por pasar. Cariños

    Salvadorpliego, gracias por dejar tu mensaje. Realmente es un poema con mucha nostalgia y bien porteño. Saludos

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