INSOMNIO




A veces va la noche... tan lenta, tan callada,
que pueden escucharse las voces del silencio,
o el latido incesante de  un corazón  insomne;
y viajan por el tenue laberinto  del tiempo
pensamientos alados hacia lejanos reinos
de felices momentos, o bajan al averno
de la melancolía o al abismo insondable
de la tristeza inmensa.
El rocío humedece  las grises avenidas
y la luna se esconde tras de nubes errantes;
y yo, solo como ella, musitando un poema
me oculto en los recuerdos o en sueños y
quimeras que nos trae la vida  y que no serán ciertos.
Cuando la diosa Aurora con sus dedos rosados
cubra la faz del mundo, al de ojo enrojecido porque perdió su sueño, 
le mostrará que aún debe seguir viviendo.

Antonio Marín E.


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